Diario:Mi Pequeño Secreto

Y es que no lo puedo evitar: ir en un autobús, metro o simplemente caminando por la calle, y ver a alguien leyendo un libro y comenzar mi cacería del titulo del mismo. Es adictivo. Tengo que saber qué esta leyendo este desconocido de turno, y rápidamente googlear el titulo y leer la sinopsis. Lo siguiente es especular sobre la personalidad de este, repito, COMPLETO desconocido. Fantasear sobre el por qué eligió esta obra y no otra, si será algún proyecto escolar o por hobby ¿le estará gustando? ¿Lo recomendaría?

Lo siguiente es, si la sinopsis me ha atraído lo suficiente, guardar el titulo en mis Notas del móvil (casualmente titulada: Libros que leer), y auto-convencerme que en un futuro lo compraré y leeré. Pero siendo honesta, sé que no lo haré, sé que no volveré a entrar a esta nota hasta que no vuelva a agregar otro titulo. Sí, soy coleccionista, de libros, y de títulos de libros, y me gusta. A fin de cuentas ¿por qué tendría que avergonzarme? Unos se fijan en los bolsos o zapatos, otros en pechos, y algunos en comida, pues yo en títulos y títulos, y quién sabe, quizás algún día me gane la lotería y pueda, de un solo golpe adquirir a mis casi 100 libros por leer, “recomendados” por  desconocidos.

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